martes, 8 de octubre de 2013

¿Puntillazo final a la reelección de Santos?

Con la prima a los congresistas de cerca de 8 millones de pesos se puso lápida  a la aspiración de reelegirse del presidente Santos. Si las elecciones fueran mañana, luego de semejante noticia, lo más probable es que Santos se quede con las ganas de un segundo mandato.

Esta es una bofetada a la clase trabajadora colombiana. La razón es muy sencilla: cuando con la Ley 789 de 2002 se eliminó el pago de horas extras para los trabajadores, ¿dónde estuvo el ministro de Hacienda de la época para defender a los menos favorecidos?

Vivimos en un país que aplica muy bien la ley del embudo. Lo ancho para el que tiene poder y lo angosto para quien no lo tiene. Esta noticia genera indignación y deberíamos pasarle la cuenta de cobro en las urnas a este Gobierno.

Sin embargo, debo ser realista. El colombiano promedio tiene muy mala memoria, y es probable que de aquí a marzo de 2014, cuando se realicen las elecciones parlamentarias, eso haya pasado al olvido y se premie a los partidos  de la Unidad Nacional por semejante adefesio.

Les recuerdo que de esa alianza llamada Unidad Nacional forman parte: el Partido de la U, Partido Liberal y el  Partido Conservador. El desprestigio del Congreso es cada vez más grande, sin embargo, no se puede revolver a todos en una misma canasta. Rescato la actitud valiente del representante Iván Cepeda, quien renunció a ese beneficio económico.

“Reitero mi posición: en carta a dirección administrativa del congreso, dije que renuncio a prima que, ahora, ofrece gobierno a congresistas”, dijo en su cuenta de twitter. No sé si en términos prácticos uno pueda dejar de recibir, algo a lo que “por ley”  tiene derecho. Sin embargo, salir a decir que no está de acuerdo con la medida ya es un hecho de rescatar.

Al Congreso le funcionó la medida de “los brazos caídos” de las dos últimas semanas, luego de que el Consejo de Estado tumbara la prima de salud y localización, y el Gobierno cayó en la trampa. Sin duda, con esta medida se echó al bolsillo a 200 congresistas, pero perdió a millones de colombianos, quienes nos declaramos indignados, o para ser más criollos: ¡emputados!  

jueves, 26 de septiembre de 2013

Otro error muy “Claro”

La marca Claro parece haberse ganado una sección propia en este blog. Cero y van tres. Esta vez  porque empezaron a enviar mensajes a sus usuarios en los que les ofrecen disculpas por las fallas presentadas el pasado miércoles 25 de septiembre y que nos dejó sin servicio a millones de usuarios, principalmente quienes residimos en Bogotá.

Uno no sabe si llorar o reír al leer el mensaje: "abonaremos voluntariamente a su línea 5 minutos para hablar a cualquier operador en los próximos 30 días".  Personalmente esperaba que me descontaran algo de dinero en mi factura mensual. No sé cuánto. Ellos son los expertos en aplicar fórmulas de  prorrateo, que permite saber cuánto costaría ese tiempo fuera de acuerdo con la tarifa mensual que uno paga.

Pero bueno, como les cuento, los errores no paran y esto le está costando en credibilidad y apego por la marca. Hasta hace apenas un par de años, la referencia que tenía en mente de la marca Comcel, en su buena época, era la de mayor cobertura con mejor calidad. Hoy, con esta andanada de hechos en los que la empresa sale mal librada, ese posicionamiento se perdió.

Ahora es fácil escuchar frases como “más caído que llamada de Claro”. Entre chiste y chanza, eso define muy bien el nuevo posicionamiento que ahora tiene la marca en la mente de los consumidores, y eso es grave. El tema no se queda en la percepción, esa inconformidad de los clientes se está trasladando a la caja registradora de la multinacional. Según el más reciente informe del Mintic, esta empresa habría perdido cerca de 3 millones de usuarios en el último año.

Una cadena de errores desembocó en esta situación. El primero, aunque parezca paradójico es que Claro es víctima de su propio éxito. Y es que cuando se hizo la asignación de espectro se le dio la misma cantidad a todos los operadores celulares. Eso quiere decir que cada uno de ellos contaba con una autopista de las mismas características. Solo que en el caso de Claro, por esa misma carretera debían transitar más de 25 millones de usuarios, mientras que en las autopistas de los otros operadores hay "menos trancones", pues un menor número de usuarios la usan (no más de 15 millones).

El segundo error es la prepotencia. Ese es tal vez el peor pecado en el mundo empresarial. Creyeron tener el mundo en las manos con más de 60% del mercado y eso los hizo sordos y ciegos ante las inconformidades de sus usuarios.  A eso se le sumó un pleito legal con la ETB, en el que la empresa de Carlos Slim se niega a pagar una deuda de 60 mil millones de pesos, lo que también ha hecho mella en su imagen.

La asignación de nuevo espectro en 4G puede ser el salvavidas de Claro. Ojalá no llegue demasiado tarde por el bien de los miles de compatriotas que trabajan en la firma. Esperemos que sus directivas aprendan de los errores cometidos y valoren, y respeten a sus usuarios.