martes, 26 de febrero de 2013

Los diálogos deben continuar


Foto: tomada de www.wradio.com.co
Es claro que una gran parte de la población colombiana no es partidaria de los diálogos de paz que se adelantan en La Habana y está convencida de que se puede llegar a la terminación del conflicto con su prolongamiento mediante la vía armada. Parte de ese fenómeno se debe al hastío provocado por las acciones violentas e indiscriminadas de las Farc en contra de la población civil. Sin embargo, algunos pocos, entre los que me cuento, pensamos que la mejor manera de terminar el conflicto es mediante una salida negociada.

Normalmente quienes estamos a favor del diálogo hemos sido víctimas directas del conflicto. Hace  15 años la guerrilla mató a mi hermano en un acto violento en el Putumayo cuando él se desempeñaba como guardián del Inpec. Hace una semana asistí a la instalación de la iniciativa “Colombia sin Heridas”, que se realizó en Bogotá, y al escuchar a la representante de la fundación Tierra y Vida, Carmen Palencia, premio nacional de paz y vocera de las víctimas del conflicto en Bolívar, me sentí identificado.
  
Carmen le pidió al presidente Santos, quien estuvo presente en la instalación del evento, que no claudicara en su intento de conseguir la paz mediante el diálogo. “Las victimas aportaremos a ese proceso porque sabemos lo doloroso que es esa guerra”, dijo. Y es que si algo ha diferenciado  a este gobierno del anterior es su percepción acerca del conflicto y de la manera en que se puede acabar con él para tener un país en paz.

El presidente Santos comenzó por reconocer que en Colombia hay un conflicto interno desde hace más de cuatro décadas. Una condición necesaria para reconocer, a su vez, a las víctimas del mismo. En este gobierno se dejó de hablar de “migrantes internos” como se los llamaba en la era Uribe para llamarlos como lo que son: desplazados por la violencia.

Además, Santos se está dando el lapo, con el costo político que ello tiene, de entablar conversaciones con un grupo al margen de la ley que nadie quiere y a quien nadie le cree.  Pero el Gobierno Santos atraviesa uno de sus momentos más difíciles. Las encuestas no lo favorecen y el paro cafetero amenaza su gobernabilidad. Una salida facilista e irresponsable para repuntar en las encuestas sería pararse de la mesa de negociaciones en La Habana. De hecho este fin de semana el presidente Santos ya amenazó con hacerlo.  

Esa sería una medida bien recibida por muchos colombianos. Así lo demuestra una encuesta adelantada por la FM Radio en su página web donde dice: “Presidente Santos advirtió con levantar al Gobierno de la mesa de negociaciones con las Farc. ¿Debería hacerlo definitivamente?” la encuesta recibió cerca de 400 votos, de los cuales el 89, 97% está de acuerdo en que se pare definitivamente de la mesa. Mientras que sólo un 8,67% dice no estar de acuerdo con esa medida.

"La roya" que le cayó  a los cafeteros y que los obligó a salir a marchar parece ser la misma que está viviendo por estos días el Gobierno Santos. Las cosas no le están saliendo bien y el oportunismo político de Uribe acecha y gana espacios. Pero este es el momento de mostrar su talante de estadista presidente Santos. Debe mantener la cabeza fría anteponiendo siempre los intereses de la patria por encima de sus intenciones reeleccionistas.

jueves, 21 de febrero de 2013

¿Un camello por el ojo de una aguja?

Foto: tomada de www.johncross.com.ar

La renuncia del papa debería ser tomada por la iglesia católica como una oportunidad para sacudirse de un letargo de décadas que le ha significado la pérdida de millones de adeptos. “Una iglesia que les dice a sus seguidores que deben prescindir de bienes materiales es una iglesia sospechosa que no entiende las preocupaciones sociales y que no sirve como instancia moral. Así se pierden creyentes”.

Esta frase la dijo el sacerdote y teólogo suizo Hans Küng, en una entrevista con la Revista Semana. Küng  compartió pupitre en la Universidad con Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), y es una voz autorizada para hablar de las fortalezas y debilidades de la iglesia católica.

Y es que si hay una frase que marcó mi infancia es la que le escuchaba decir al padre en misa: “es más fácil que un camello pase  por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos”. Le preguntaba a mi mamá por su significado y me aunque “le bajaba el tono” a esta grave sentencia, quedaba igual de confundido. ¿Es un pecado generar riqueza? Me preguntaba.

Ahora con poder de discernir  creo que se debe generar riqueza para compartirla. Pero no regalándole nada a nadie, porque como dice el proverbio chino “es mejor enseñar a pescar que dar el pescado”.  La mejor manera de ayudar a los demás es generando  oportunidades de una vida digna con empleo y negocios para otras personas que lo necesitan.

Don Jaime Cardona, dueño de Almacenes La 14, es un ejemplo  de ello. Estos supermercados líderes en el Valle de Cauca, se caracterizan por tener un gran surtido a buenos precios. Y se logra gracias a un modelo en el que incluye a los pequeños empresarios que buscan oportunidades para comercializar sus productos. Esta es una relación gana-gana, como deben ser todos los negocios.

Me encontré en el Canal Uno después de las once de la noche de un día cualquiera un programa de televisión de una de tantas iglesias cristianas que abundan en Colombia. Me llamó la atención el discurso del pastor, quien dedicó su charla a tratar el problema de la timidez. Él decía que era un pecado.

Más allá de si es un pecado o no, lo cierto es que la timidez en exceso resta posibilidades a quien la padece en los ámbitos laborales y personales. Y Dios quiere lo mejor para nosotros así que quien se deja doblegar por la timidez se estaría alejando de Dios. Palabras más, palabras menos, ese era su planteamiento.

Otro de sus programas lo dedicó a las finanzas personales y hablaba sobre la importancia de tener unas finanzas bien organizadas, sin deudas excesivas. Por ejemplo, no recomendaba tomar créditos hipotecarios a 20 años para lograr hacerse a una vivienda, y por el contrario le inculcaba a sus feligreses la importancia del hábito del ahorro como la mejor manera de alcanzar las metas. Incluso, daba algunas recomendaciones mientras su auditorio tomaba atenta nota.

Estos discursos parecen estar más conectados con la realidad y el día a día de las familias. La iglesia católica debería dar un vistazo y aprender lo mejor de estas “otras formas de fe” para acercarse más a las necesidades materiales y espirituales de sus feligreses.

PD: se me quedan en el tintero dos graves problemas que también enfrenta la iglesia católica y que deben ser asumidos por el nuevo papa. El primero es la posición ambivalente ante los casos de pederastia que tanta indignación causan en el mundo entero. El segundo, la necesidad imperiosa de dar un debate serio sobre el celibato como un requisito indispensable para profesar la fe.