viernes, 4 de abril de 2014

¿Al fin qué?

Foto: Diario del Huila.

La noticia dada por el Presidente Santos en Neiva en la que anuncia el fin del paso de carrotanques por las vías del Putumayo y el Huila debería ser motivo de regocijo para todos los habitantes del Putumayo. Pero no fue así, ahora parece que la polémica apenas comienza gracias a que hay un grupo de empresarios que están dispuestos a dar la pelea por defender sus intereses.

Hay que empezar por decir que los empresarios del transporte de crudo por carrotanques tienen el legítimo derecho a defenderse. Pero, también hay que decirlo: la comunidad entera, que ha visto afectada su calidad de vida, debe salir a respaldar la medida. Bien dice el artículo 315 de la constitución Política de Colombia: “el interés general se encuentra por encima del interés particular”.

Según algunos registros de prensa, son más de 800 los empresarios del sector transporte que se verían afectados en sus intereses cuando se ponga en marcha el oleoducto que transportará el petróleo que se extrae del Putumayo por la costa ecuatoriana. Esto es un hecho, según lo anunciado por Santos, el acuerdo está firmado y solo resta ultimar detalles.

Ahora bien, en estrategia empresarial hay una práctica que se llama prospectiva. Se trata de leer las señales del mercado, las tendencias, para saber a qué negocio apostarle y cuáles definitivamente no.  A mi modo de ver, quienes invirtieron en  carrotanques en Colombia debieron hacer el ejercicio de prospectiva de manera más juiciosa para saber que este modelo de transporte de crudo por tierra no es sostenible.

Y no es sostenible por varias razones, solo por nombrar dos: este medio afecta la vida de la comunidad a su paso por los pueblos y hace que las petroleras se conviertan en un mal vecino. Y eso no le conviene a nadie. Y la segunda, no es rentable para las petroleras. Es mucho más barato transportar el crudo vía oleoducto.

Lo que viven hoy estos empresarios del Putumayo lo vivieron sus pares en el centro del país cuando se dio vía libre al Oleducto Bicentenario que cruza a Colombia desde los llanos hasta Coveñas, y  dejó por fuera de circulación un buen número de estos carrotanques.

Señores empresarios: las economías son dinámicas, y los hombres y mujeres de negocios deben tener la agilidad necesaria para moverse en la dirección a donde apuntan las tendencias. Los habitantes están cansados del paso de carrotanques por sus calles, esa es una realidad difícil de ocultar. Es hora aceptarla y buscar formas alternas de ganarse la vida.

Por último quiero decir que no le queda bien al Gobernador Jimmy Díaz tomar partido de lado de los empresarios del transporte en esta polémica. La comunidad entera ha rechazado el paso de los carrotanques por sus calles, y a ella a quien se debe respaldar.


martes, 8 de octubre de 2013

¿Puntillazo final a la reelección de Santos?

Con la prima a los congresistas de cerca de 8 millones de pesos se puso lápida  a la aspiración de reelegirse del presidente Santos. Si las elecciones fueran mañana, luego de semejante noticia, lo más probable es que Santos se quede con las ganas de un segundo mandato.

Esta es una bofetada a la clase trabajadora colombiana. La razón es muy sencilla: cuando con la Ley 789 de 2002 se eliminó el pago de horas extras para los trabajadores, ¿dónde estuvo el ministro de Hacienda de la época para defender a los menos favorecidos?

Vivimos en un país que aplica muy bien la ley del embudo. Lo ancho para el que tiene poder y lo angosto para quien no lo tiene. Esta noticia genera indignación y deberíamos pasarle la cuenta de cobro en las urnas a este Gobierno.

Sin embargo, debo ser realista. El colombiano promedio tiene muy mala memoria, y es probable que de aquí a marzo de 2014, cuando se realicen las elecciones parlamentarias, eso haya pasado al olvido y se premie a los partidos  de la Unidad Nacional por semejante adefesio.

Les recuerdo que de esa alianza llamada Unidad Nacional forman parte: el Partido de la U, Partido Liberal y el  Partido Conservador. El desprestigio del Congreso es cada vez más grande, sin embargo, no se puede revolver a todos en una misma canasta. Rescato la actitud valiente del representante Iván Cepeda, quien renunció a ese beneficio económico.

“Reitero mi posición: en carta a dirección administrativa del congreso, dije que renuncio a prima que, ahora, ofrece gobierno a congresistas”, dijo en su cuenta de twitter. No sé si en términos prácticos uno pueda dejar de recibir, algo a lo que “por ley”  tiene derecho. Sin embargo, salir a decir que no está de acuerdo con la medida ya es un hecho de rescatar.

Al Congreso le funcionó la medida de “los brazos caídos” de las dos últimas semanas, luego de que el Consejo de Estado tumbara la prima de salud y localización, y el Gobierno cayó en la trampa. Sin duda, con esta medida se echó al bolsillo a 200 congresistas, pero perdió a millones de colombianos, quienes nos declaramos indignados, o para ser más criollos: ¡emputados!