jueves, 17 de enero de 2013

El Joe y Rafa Orozco viven



Con gran emoción vi cuando mi pequeño hijo de siete años agarró mi celular, entró a YouTube y buscó la canción “Solo para ti” de Rafael Orozco. Cuando la cantaba “a grito herido” me dijo: “Oye papá, se han muerto muchos buenos artistas” haciendo referencia al Joe Arroyo y a la inmortal voz del Binomio de Oro. Que felicidad tan grande, un niño de su edad, reconoce el talento de dos gigantes que se fueron y nos dejaron grandes legados musicales.

Esto es de resaltar, más aún cuando estamos en la era del reguetón. Sin querer denigrar de este ritmo, ni ofender a sus adeptos, creo que le hace falta inspiración, de esa que le sobraba a los juglares de la costa norte de Colombia  y a los éxitos salseros de épocas de antaño.  Vivimos otros tiempos, es cierto, y pareciera que las nuevas generaciones están condenadas a distinguir sólo entre tres ritmos diferentes: el perreo suave, el perreo duro y el perreo más duro.

Los expertos melómanos sabrán explicar mejor que yo las diferencias abismales entre lo que escuchamos hoy en la radio y aquellos éxitos musicales que marcaron épocas doradas de la salsa, el bolero, y el vallenato. Por mi parte, quiero referirme al papel de la televisión en que niños de la edad de mi hijo tengan la oportunidad de apreciar otra clase de ritmos musicales.

El canal RCN y Caracol Televisión han hecho esfuerzos por investigar y apostarle a súper producciones que nos hacen conocer la vida y obra de grandes artistas que ya se nos fueron. Eso es de aplaudir. Refresca llegar del trabajo en las noches y encontrarse con historias producidas en los paisajes naturales de la costa Norte de Colombia con toda su riqueza cultural. En mi concepto, esa televisión tiene más mérito que el “humor pachuco” de series como “Casa de reinas”.

Sé que muchos de los que leen esta columna me dirán que lo mejor para tener una buena salud intelectual es no ver televisión, o al menos evitar a toda costa la televisión colombiana. Pero, nos guste o no, este es un medio masivo que tiene una influencia muy fuerte en la sociedad. Creo que en lugar de cegarnos a la posibilidad de que nuestros hijos vean televisión, debemos enseñarles a consumirla de manera responsable.

El consumo responsable, debería iniciar, por ejemplo, por valorar series bien hechas, con base en investigación, y que además rescatan ritmos musicales que ahora brillan por su ausencia. Pero ese no parece ser el común denominador de los colombianos. El rating así lo demuestra. El programa más visto hoy es El Capo, le sigue Casa de reinas, en tercera posición está Colombia´s Next Top Model, y en cuarto lugar aparece Rafael Orozco, el ídolo. Que mal gusto televisivo tenemos.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El poder de un buen empaque



Hace poco fui con mi socia a buscar un regalo de Navidad para un par de clientes. Pensamos inicialmente en un vino, pero no somos conocedores de las cepas y por lo tanto preferimos no correr riesgos, pues dicen que en materia de vinos no siempre el más costoso es el mejor. Entonces decidimos comprar una de las cremas de whisky más conocidas y de buena calidad.

Todo bien hasta ahí, pero creo que quienes comercializan licores deberían hacer un esfuerzo mayor a la hora de pensar en un buen empaque para sus productos. No es justo que una buena bebida no tenga una caja que la haga aún más atractiva y propicia para regalar.

En mercadeo el empaque es fundamental, pues muchas veces, tiene más importancia la presentación del producto que lo que viene adentro. En Colombia tenemos un buen ejemplo con las tortas Cascabel. Tienen un empaque con mucho diseño, que las hacen muy atractivas para regalar. No son baratas y quien las compra sabe que le están cobrando también la cajita.

Pero hay algo más revolucionario que me encontré en una gran superficie, y pienso, debe servir como ejemplo para los gerentes de mercadeo. Las fotos que acompañan esta columna son de empaques de boxer. Sí señores y señoras, es ropa interior para hombre, que como se puede ver, ahora viene empacada en un libro de historietas comic de Marvel, en una botella de la famosa cerveza Duff del programa Los Simpsons, y hasta en un frasco de aceite para motor.




Se les abona la creatividad a los gerentes de mercadeo de estas marcas. Salirse de los parámetros es algo que premia el mercado. Tener un empaque distinto y arriesgado llama la atención del consumidor y este es el primer paso para lograr la venta.   

Pensemos en empaques que le agreguen valor a nuestros productos, algo que los vuelva únicos y que eleve la categoría de las referencias que manejamos. En muchas ocasiones no resulta costoso, pero sí muy rentable si logramos una mejor percepción de nuestro cliente.